Un día te miras de cerca al espejo y notas que tus dientes ya no tienen exactamente el aspecto de antes. Los incisivos parecen algo más cortos, sus bordes se ven más planos y quizá han adquirido un tono ligeramente más amarillento. O empiezas a notar una pequeña molestia al tomar un helado o un café caliente que antes no tenías.
El desgaste dental es un problema frecuente y, al mismo tiempo, uno de los que puede pasar más desapercibido. Avanza de forma progresiva y, en muchos casos, durante años sin provocar dolor. Cuando empieza a hacerse evidente, parte del esmalte ya se ha perdido y no puede regenerarse por sí solo.
Hay dos aspectos fundamentales que conviene entender desde el principio. Primero, es necesario identificar y controlar la causa del desgaste para evitar que continúe. Segundo, la estructura dental que ya se ha perdido puede restaurarse, siempre que el tratamiento se adapte al estado de cada diente y a la situación de la mordida.
En este artículo te explicamos por qué se desgastan los dientes, cuáles son las señales que pueden alertarte y qué tratamientos existen para recuperar su forma, función y estética.
¿Qué es el desgaste dental?
El desgaste dental es la pérdida progresiva de estructura del diente, principalmente del esmalte, que es la capa externa que lo protege.
A diferencia de la caries, el desgaste no está causado directamente por bacterias. Puede producirse por diferentes mecanismos, como el roce entre los dientes, la presión excesiva o la acción de sustancias ácidas.
El esmalte es el tejido más duro del organismo, pero tiene una característica importante: no puede regenerarse una vez perdido. Cuando se adelgaza, puede quedar más expuesta la dentina, un tejido de color más amarillento y más sensible a los cambios de temperatura.
Por eso, a medida que el desgaste avanza, algunos pacientes comienzan a notar que sus dientes se ven más amarillos, más cortos o presentan mayor sensibilidad.
Es un proceso habitualmente lento y acumulativo. Precisamente por eso puede resultar difícil detectarlo en sus primeras fases.
¿Por qué se desgastan los dientes?
El desgaste dental no suele tener una única causa. En muchos pacientes intervienen varios factores al mismo tiempo.
Bruxismo
El bruxismo consiste en apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria, especialmente durante el sueño. La presión repetida puede provocar un desgaste progresivo de las superficies dentales y favorecer pequeñas fracturas o alteraciones en la forma de los dientes.
Además, muchas personas no son conscientes de que lo padecen hasta que aparecen señales como desgaste dental, tensión mandibular o molestias al despertar.
Puedes consultar más información sobre este problema en nuestra página de bruxismo y férula de descarga.
Erosión dental por ácidos
Los ácidos pueden debilitar progresivamente el esmalte. Pueden proceder de determinados alimentos y bebidas, como refrescos, cítricos, vinagre o vino, pero también de los propios ácidos del estómago en personas con reflujo u otras alteraciones digestivas.
La erosión puede producirse incluso cuando no existe bruxismo ni una presión excesiva sobre los dientes.
Cepillado demasiado agresivo
Cepillarse los dientes ejerciendo demasiada presión, utilizar cepillos de cerdas demasiado duras o emplear productos excesivamente abrasivos puede favorecer la pérdida de estructura, especialmente en determinadas zonas cercanas a la encía.
Una buena higiene no consiste en cepillar con más fuerza, sino en hacerlo correctamente y con los productos adecuados.
Alteraciones de la mordida
Cuando los dientes no contactan de forma equilibrada, determinadas piezas pueden recibir una carga superior a la que deberían soportar.
Con el tiempo, esta sobrecarga puede favorecer el desgaste, especialmente si existe además bruxismo u otros factores asociados.
Ausencia de dientes
La pérdida de una o varias piezas puede modificar la distribución de las fuerzas durante la masticación. Los dientes restantes pueden asumir una mayor carga y sufrir cambios en su posición o desgaste progresivo.
En muchos casos, el desgaste dental es el resultado de varios factores combinados. Por eso es importante identificar no solo qué dientes están desgastados, sino también por qué se ha producido.
¿Cómo saber si tienes los dientes desgastados?
El desgaste dental puede presentar diferentes señales. Algunas de las más habituales son:
Los dientes parecen más cortos
Es especialmente visible en los incisivos. Sus bordes pueden perder la forma natural y ligeramente ondulada que presentan los dientes jóvenes y adquirir un aspecto más plano.
Aparece sensibilidad
Puedes notar molestias al tomar bebidas frías o calientes. Cuando el esmalte se adelgaza, la dentina queda más expuesta y puede aumentar la sensibilidad dental.
Los dientes parecen más amarillos
En ocasiones no se trata de una tinción externa, sino de que la dentina, que tiene un tono naturalmente más amarillento, se hace más visible al disminuir el grosor del esmalte.
Aparecen pequeñas fracturas o cambios en los bordes
Los dientes desgastados pueden presentar pequeñas fisuras, irregularidades o pérdidas de estructura, especialmente cuando existe una sobrecarga importante.
Te despiertas con tensión mandibular
La sensación de cansancio, tensión o molestias en la mandíbula al despertar puede estar relacionada con el bruxismo nocturno, aunque no siempre significa que exista desgaste dental.
Las restauraciones parecen más altas
Si un empaste o una corona que antes estaba integrada con el resto de los dientes empieza a parecer más prominente, puede ser consecuencia de cambios en la estructura dental que la rodea.
¿Qué puede ocurrir si el desgaste continúa?
El desgaste dental es progresivo cuando la causa que lo provoca sigue presente. Si no se diagnostica y controla, pueden aparecer diferentes consecuencias:
- Mayor sensibilidad dental, especialmente ante frío y calor.
- Pérdida progresiva de estructura dental.
- Mayor riesgo de pequeñas fracturas en dientes debilitados.
- Cambios en la mordida, especialmente cuando el desgaste afecta a muchas piezas.
- Sobrecarga de determinados dientes o de la musculatura mandibular.
- Alteraciones estéticas, como dientes más cortos o cambios en sus proporciones.
- En casos avanzados, puede ser necesario realizar una rehabilitación dental más compleja.
Por eso, detectar el desgaste en una fase inicial permite valorar opciones más conservadoras y controlar el problema antes de que progrese.
¿Cómo se tratan los dientes desgastados?
El tratamiento depende de cuánto se ha desgastado el diente, qué ha provocado el desgaste y cómo funciona la mordida.
En términos generales, el tratamiento tiene dos objetivos: controlar la causa y restaurar la estructura que se ha perdido.
Primero: controlar la causa
Antes de restaurar los dientes es importante determinar por qué se han desgastado.
Si existe bruxismo, puede estar indicada una férula de descarga personalizada para proteger los dientes frente a las fuerzas excesivas.
Si existe erosión ácida, se revisan determinados hábitos alimentarios y se valora la posible existencia de reflujo u otros factores que puedan estar contribuyendo.
Si el problema está relacionado con una técnica de cepillado agresiva, se puede modificar la técnica de higiene y recomendar productos más adecuados.
Y cuando existe una alteración de la mordida, es importante estudiarla antes de realizar una restauración extensa.
Carillas dentales
Cuando el desgaste afecta principalmente a los dientes anteriores y existe suficiente estructura dental, las carillas dentales pueden permitir recuperar la forma, longitud y estética de los dientes.
Son finas restauraciones que se adhieren a la superficie dental y pueden realizarse en diferentes materiales, como cerámica o composite, según las necesidades de cada caso.
Puedes conocer más sobre este tratamiento en nuestra página de carillas dentales.
Coronas dentales
Cuando la pérdida de estructura es importante y el diente necesita una protección mayor, puede estar indicada una corona dental.
La corona recubre la pieza y permite recuperar su forma y función, además de reforzarla cuando la estructura remanente lo requiere.
Actualmente existen materiales cerámicos y de zirconio que permiten conseguir restauraciones resistentes y con una apariencia natural.
Rehabilitación oral
Cuando el desgaste afecta a numerosos dientes y ha provocado cambios importantes en la mordida, puede ser necesario realizar una rehabilitación oral integral.
En estos casos no se trata simplemente de restaurar dientes de forma independiente. Es necesario diseñar un plan global que tenga en cuenta la posición de los dientes, la mordida, la función masticatoria y la estética.
La rehabilitación oral permite coordinar las diferentes fases del tratamiento para recuperar de forma equilibrada la función y la estética de la boca.
¿Cómo estudiamos un caso de desgaste dental en Dentzia?
El primer paso es determinar cuánto desgaste existe y cuál es su origen.
En Dentzia realizamos una valoración individualizada que puede incluir, según las necesidades de cada paciente:
- Exploración clínica.
- Radiografía panorámica.
- TAC dental 3D cuando está indicado.
- Fotografías intraorales y extraorales.
- Escaneo digital de la boca.
- Análisis de la oclusión y de la forma en que contactan los dientes.
Con toda esta información podemos establecer un diagnóstico y diseñar un plan de tratamiento adaptado a cada caso.
En Dentzia contamos con más de 40 años de experiencia en Barcelona y un equipo formado por diferentes especialistas, entre ellos el Dr. Manel Sáez, cirujano maxilofacial (col. 27636), y la Dra. M.ª Jesús Gómez, responsable de estética y prótesis (col. 08003022).
La coordinación entre las diferentes especialidades permite abordar el desgaste desde una perspectiva global y, sobre todo, no limitarse a restaurar los dientes sin haber estudiado previamente la causa del problema.
Si has empezado a notar alguno de los signos que hemos descrito, una valoración temprana puede ayudarte a conocer el estado de tus dientes y las opciones disponibles.
Solicita una primera visita en Dentzia.
No. El esmalte no tiene capacidad de regeneración natural. Una vez que se ha perdido, el organismo no puede reconstruirlo por sí mismo.
Sin embargo, sí es posible detener o reducir la progresión del desgaste cuando se identifica su causa y restaurar la estructura perdida mediante diferentes tratamientos, dependiendo del estado de cada diente.
No. La férula no recupera la estructura que ya se ha perdido.
Su función principal es proteger los dientes frente a las fuerzas del bruxismo y ayudar a evitar que el desgaste continúe cuando está indicada.
Si existe una pérdida de estructura que necesita restauración, ambas estrategias pueden formar parte del tratamiento: primero controlar la causa y después recuperar la anatomía dental.
El precio depende del número de dientes afectados, del grado de desgaste, de la causa y del tipo de restauración necesaria.
No requiere el mismo tratamiento restaurar algunos dientes anteriores que realizar una rehabilitación oral completa cuando también se ha alterado la mordida.
En Dentzia estudiamos cada caso individualmente y, una vez definido el plan de tratamiento, ofrecemos un presupuesto cerrado antes de comenzar y diferentes opciones de financiación.
En muchos casos se puede reducir o controlar la progresión del desgaste, pero es necesario identificar primero qué lo está provocando.
Cuando existe bruxismo puede estar indicada una férula de descarga. Si existe erosión ácida, puede ser necesario modificar determinados hábitos y valorar posibles problemas digestivos. También es importante mantener una correcta técnica de higiene, utilizar un cepillo adecuado y evitar ejercer una presión excesiva.
Existe cierto desgaste fisiológico asociado al paso de los años, pero un desgaste excesivo puede aparecer a edades más tempranas.
Su evolución depende de factores como el bruxismo, la alimentación, la exposición a ácidos, la mordida, los hábitos de higiene y otras circunstancias individuales.
Por eso, más que la edad concreta a la que aparece, lo importante es detectar si el desgaste es mayor de lo esperable y determinar por qué está ocurriendo.